jueves, 2 de diciembre de 2010

Mientras tanto en la Baticueva...

Cuando recibes una invitación a renunciar, tienes de dos sopas: aceptarla con actitud idiota y rostro conforme. O con actitud conforme y cara de idiota. De esa forma todos salen ganando (menos tú, obvio) y el mundo puede seguir girando.

Después despiertas y te das cuenta de que lo único que pasó es que cenaste demasiados chilaquiles, jurando que no lo vuelves a hacer.


P.D.: Esto iba a ser un espectacular post sobre el arte de la escritura, pero como ya es usual en este espacio, vamos a salirnos por la tangente con una bandera:

La bandera de los aborígenes australianos

Volveremos con más posts que hablan de lo que no son sino lo que iban a ser.


Los quiero.

H.

1 comentario:

Ether dijo...

Metete por el ano tus pinches banderitas de mierda.