domingo, 15 de febrero de 2009

Próximamente en cines...

Un crudo y honesto post del Cazador de Tatuajes me obliga a replantear este post:


No creo en los presidentes, en los gobernadores, en los políticos, en los diputados, ni en los senadores. No pienso hacer de esta democracia mi ideal, mi religión política ni mi dogma de vida social y paradigma de mi iniciativa o conciencia política. Ni ningún tipo de democracia. Pero tengo la firme convicción de que podemos usar esta maravillosa ficción para impulsar cambios. Y quiero que se hagan intentos, verdaderos intentos, de hacerla funcionar, cosa que no sucede. Hoy doy el paso de manifestarlo y declaro:


Que para volver a tomar en consideración la posibilidad de creer en esta democracia representativa, YO ciudadano exijo por lo menos estos requisitos (y aún así me lo voy a pensar muchas, muchas veces, antes de volver a CREER):


El primer requisito
es que se eliminen las candidaturas plurinominales.Queremos que nos gobierne aquel por quien votamos, no el que al partido se le antoje.



El segundo requisito es que ni el IFE ni ningún partido anuncien nada en ninguna televisora durante todo este proceso electoral y que ningún comentarista ni "comunicador"intente manipular mi tendencia al voto o mi derecho a la anulación de éste. Y así ya no se gastan recursos en estarse peleando entre el IFE y las televisoras.

El tercer requisito es que se reduzcan en un 90% los recursos destinados a campañas electorales.
....


Si estás de acuerdo pega este post en tu blog y añade la imagen a tu blogroll (columna de la derecha o izquierda de tu blog). Puedes agregar, modificar o eliminar los requisitos que prefieras.


V
ayamos en masa a anular nuestro voto este 5 de julio. Participa, pero críticamente.


La imagen está en alta resolución, para que imprimas calcomanías, playeras, mantas o lo que se te antoje.


¡CORRE LA PUTA VOZ!

H.


P.D. Discutiré la cuestión más adelante, mientras, clávense en esto
P.D.2: ¿Algún cuestionamiento? Yo tengo una posición propia, pero estos argumentos me parecen sensatos

Nombres, más nombres

Y los alebrijes, claro. Hay qué presentarlos. El primero fue regalo de una amiga de la prepa, un detallazo, el día de mi rucazo. Gracias, Nahye!!!

Muy azul, muy lanzafuego, muy de madera, muy oaxaqueño él.

Y el otro, regalo inesperado en la presentación. Gracias, B.

Encima del número piloto de Rompeosamenta, tal como lo hizo en la presentación de Cuentos Asesinos.


Bien, ahora, viene la fastidiosa petición. Ambos llegaron para quedarse, apadrinar el blog y adornar mi vida, más demás cosas chingonas. Pero necesitan nombre.

¿Ideas?

H.

Dando a luz

Sip, dando a luz. Los días 13 y 14 de febrero de 2009 quedarán grabados a sangre y fuego en la memoria de la liteartura underground. Se presentaron con éxito los libros (dos en uno) Diálogos con la ponzoña/Cuentos Asesinos, buena recepción del público, lo que nos anima a una reimpresión en cuanto sea posible (y el actual tiraje se agote, que no va a durar mucho, nomás son 100, jeje). También lancé al mercado el prometido Quebrantahuesos del que les había comentado. Se llama Rompeosamenta y pueden conseguirlo.... ps vaguen por la ciudad, quizás se encuentren con una copia, porque además, es gratis!!!!!!!!!!

Mientras, déjenme presentarles al Colectivo Ouroboros, autor de ambos libros:
De izquierda a derecha: Jacinta (la matemática de planta y poetisa revelación del año), un servidor (el de los ojos pispiretos, pose de sludgemetal-star e ideas mareadoras), Renato (el de las frases domingueras, gusto exigente e ídolo de una hambrienta legión de fans) Lupe (la de los miles de proyectos, de la cicratiz en forma de corazón y una vida... fuera de serie.. de talk show, noticiero,etc) y Paulina (la bióloga rockstar, que toca garage-grunge-stoner y dueña de múltiples blogs).
Arriba, lectura en voz alta de fragmentos de los cuentos de Diálogos con la Ponzoña en el Café Escarabajo Blanco la noche del 13 de febrero (TRIVIA: ¡Adivine quién está al micrófono y gánese UN AUUUUUTO!); abajo, aunque la foto está muy culera, estamos en acción, firmando libros en el Festival de Asesinos Seriales del 14 de febrero. De izquierda a derecha: Lupe, Jaz(inta), Paulina, Renato y el autor de esta líneas (sosteniendo un libro y con la frente brillosa, PUAJ!)

Pronto, un addendum con detalles y más fotos (más y mejores, yeah!)

Acá están las pruebas de mi ingenio:

Un ejemplar de Diálogos con la Ponzoña y otro de Rompeosamenta. ¡Apoyen la causa!


Bueno, ps ahí está. Pronto les avisaremos de más presentaciones. Por lo pronto, Lupe se va a rifar este próximo viernes en el Café Escarabajo Blanco, a las ocho, presentando su libro en solitario,
Corazones frescos recién lavados. En el Éter Verde le deseamos lo mejor de lo mejor y que la fama no se le suba a la cabeza y siga con el Colectivo, porque es una pieza fundamental, como todos.

Es todo, cambio y fuera.


SALUDOS DESDE EL LIMBO


H.



Celebraciones

Recuerdo que cuando era más pequeño, las fiestas solamente significaban para mí un motivo más para tragar porciones extras y desaparecerme de la vista de mis padres o salirme a pelotear a la calle. O ver gente que nunca me interesó ver. Observar el ritual etílico de cerca o de lejos, yo me sustraía a la diversión del momento y vivía mi tiempo en otra sintonía. Supongo que eso era en gran medida debido a que yo considero que la vida de un niño de mi circunstancias vive en el constante goce o la promesa de, y no necesita de ocasiones especiales tanto como creemos. O bueno, no, ese soy yo, mejor no generalizo.

Si se me puede acusar de inmaduro es en esto. Las fiestas y el goce de las mismas es para mí un signo social del paso a la vida adulta. El motivo de celebración en medio de una vida y un mundo que no ofrece nada atractivo por sí mismo. Se necesita hacer un adorno a la vida que se lleva, clasificar fechas y acontecimientos en jerarquías que nos hablan del valor que se les da a las cosas. Festejar es jerarquizar, por más mamona, ardida o apática que suene la frase. Así lo veo y es por eso que el colmo del absurdo son las fiestas sin motivo aparente. Claro que como en el caso de tantas otras cosas a las que no me acabo de adaptar, no tengo autoridad moral (ni de ningún otro tipo) para cuestionar los festejos humanos. Como nunca estamos satisfechos, supongo que se vale en cualquier nivel y en cualquier circunstancia.

No se engañen, no digo que aborrezca las fiestas, por si ya andan pensando que estoy justificando de manera patética mi antisocialidad. Me gusta festejar, pero cuando uno comienza a jerarquizar las cosas en la medida en que hay fiestas o celebraciones, es cuando la vida se comienza a condicionar. Debe haber millones de seres humanos que no les importa ese condicionamiento (ahí va: mucho de la vida cotidiana es trabajo, cansancio y aburrimiento; la fiesta da remedio por unos instantes o días, condicionando el acumulamiento de euforia y alegría. Esta es la lógica más simple, más normal de verlo y que veo a mi alrededor, es la lógica con que la no concuerdo), viviendo y muriendo sin cuestionarlo. Pero yo no y también deben existir aquellos millones o miles o centenares que concuerden conmigo. Invitados y colados son parte de un grupo selecto, la fecha elegida y hasta el lugar se convierten en cosas excepcionales y quedan grabadas en la memoria como tales, de acuerdo a los criterios del recuerdo de cada persona. Se vea como se vea, una fiesta es una ocasión especial. Desde hace como dos años he venido aprendiendo que otorgar el nivel de especial a algo hace que el resto parezca prescindible. Por eso, la lógica de las fiestas que ocurren a mi alrededor no acaba de convencerme. Es obvio que este post no intenta ni de lejos convencer al lector de este punto de vista ni va a darme la razón; si no voy a las fiestas, para la mayoría es sismplemente porque soy un aguado o estoy cansado o soy muy ñoño o no sé que tantas otras razones se inventan cuando alguien rechaza una inivitación.

Prefiero las reuniones pequeñas, con esas jerarquizaciones de invitados que a mi modo de ver no lesionan en nada mis puntos de vista.Y aún así, yo puse, en mi pequeño mundo, una escala de importancia donde el 7 de febrero (mi rucazo) es más valioso que el siempre meloso 14. Obtuve de mi cumpleaños un alebrije de madera y del 14 otro de papel maché. Detalles ambos de personas que al parecer me aprecian bastante y tuvieron el acierto de poner atención a mis interminables listas de cosas que no tengo y me gustaria tener. Gracias a las dos, las quiero.

Pero ya me desvié, aunque la desviación sirve para retomar el hilo. El alebrije que me regalaron ayer no fue, ni de lejos y a reserva de que me entere de lo contario después, un rregalo de día del "Amor y la Amistad"; fue un regalo de cumpleaños quesque atrasado y en todo caso el contexto de la entrega del regalo fue por demás una anomalía en el calendario de mucha gente, aunque fue un evento de mi completo agrado. Cuando siete días atrás estaba yo fungiendo de anfitrión en mi primera visita masiva a mi casa, me percaté de que no había razón ni sentimiento bien ubicado en dicha "fiesta" de cumpleaños. No entendí qué extraño deseo me impulsó a invitar gente, si yo no tengo preferencia por estas cosas. Me vi arrastrado por quién sabe qué y "tracioné" mucho de lo escribí líneas más arriba. Aunque el haberme percatado de ello, supongo, se reflejó en mi comportamiendo y en mis pocos deseos de intentar organizar algo parecido en el futuro.

Mi conciencia evolucionó de manera que llegué a considerar que el 14 de febrero opacaba mi cumpleños. Es decir una aplastante jerarquización que mis conocidos mamaban de la sociedad y el ambiente de los tiempo que corren imponiéndose a la mía. Por eso, la fecha que acaba de pasar nunca ha significado para mí nada digno de celebrarse y la cuestión es que, carajo, a veces me provocaba más incomodidad que indiferencia. La cuestión es que, dado que soy un individuo difícil, no tengo el pretexto para festejar el amor (de pareja), y la amistad, sinceramente... no es motivo para celebrar. Y si nos ponemos medio cursis, ¿por qué esperar todo un puto año para hacerlo? Chequen nomás como el argumento inicial se va degradando.

Ayer yo tuve otro motivo para sentirme vivo. Quien lo interprete como egoísmo, allá él o ella, pero los motivos personales para evitar el festejo, que no la satisfacción, el placer, la euforia y la alegría, son mil veces más valiosos para mí que lo que el mundo me heredó en materia de fechas "importantes". Acá en Tenochtitlan se les ocurrió que lo mejor era hacer que los capitalinos se ensalivaran para complacer a los medidores de Guiness y el asombro idiota de millones. Los besos, en ese sentido, están en materia de disputa entre el espectáculo público burlesco y el momento privado, donde un solo ósculo vale mil veces más que una fiesta. Pero repito, mi lógica es demasiado personal. En lo personal, en vista de que mis labios no tienen claúsula de exclusividad con nadie (dudo que mucha otra gente respete esas claúsulas, que dicho sea de paso, son de inicio bastante absurdas), de no ser por mi compromiso, bastante importante, estaba dispuesto a ir al frenesí mediatizado a buscar a otra alma solitaria como yo que, con tal de salir en las estadísticas de Guiness (y otros motivos), se djeara besar en los labios con un desconocido. Y debo decir que aunque suene muy acá, esta es la primera vez que siento que "valió la pena verdaderamente perderse San Valentín"; nótense bien las comillas.

Comentario al margen, puedo asegurarles que chicas -y varones, ¿por qué no?- hinchadas de ese invento maravilloso que llaman autoestima y grandes dosis de vanidad estuvieron reciclando el gag de un comercial de Pepsi donde una chica vendía besos a cinco pesos ¿se acuerdan? También debió haber reciclaje de parte de otras chicas no hinchadas (de autoestima y vanidad); es más puedo apostarles que anduvieron por ahí, quesque burlándose de la conocida represión de sentimientos de los varones mexicanos. PUAG!!

Respecto del motivo de festejo (el AMOR) no tengo mucho que decir, salvo lo que mencioné en el cuento de Sandra y Damián. Inventarlo y correr el riesgo. Para mí, se resume en eso, pero hay otras miles cosas en la misma lógica, así que no creo que se merezca un día para él solito. Ni tantas canciones,ni temas de libros, poemas, películas y pláticas. Pero reiterémoslo: la hormiga amargada no tiene la capacidad para callar al feliz niño juguetón que está a punto de aplastarla. Ni motivos plausibles para hacerlo.

Simplemente nos limitaremos, en el Éter Verde, a presentarles lo que otros han dicho sobre este invento infernal, en distintos tonos y que han mostrado a la mente maestra del blog que ud, amable lector, me tomó la molestia de leer, que la creencia es lo que vale, no tanto lo que ella produce.

Primero, una cita del libro de José Luis Trueba Lara, La tiranía de la estupidez, del cual les comenté hace unso ayeres y cuya lectura recomiendo ampliamente. La cita está tomada del apartado "Mirar el amor", que comienza en la página 233, para los quisquillosos:

La cultura de la voluntad esclavizada que contamina el mismo suelo del que se nutren la raíces de la sociedad no sólo se apoderó de los cuerpos y los transformó en un espacio disciplinario; también se adueñó del amor y, gracias a un serie de falacias, lo convirtió en un producto democrático, en una mercancía cuya duración -al igual que la ropa de moda- es fugaz.

[...]El nuevo amor somete a los individuos a una tensión existencial cuyas consecuencias aún no puedo valorar plenamente, sólo puedo aproximarme a ellas como alguien mira un vórtice recién formado: los hombres anhelan destruir su condición de carne impoluta para construir un mundo perfecto, una eternidad que dure un instante y se prolongue hasta el infinito con el fin de convertirse en seres eternos y sabios. El amor -por lo menos desde esta perspectiva- parecería mostrarse como la única salvación posible para el hombre moderno que asesinó a las deidades y enalteció los grandes mitos creados por los partidos de masas: en nuestros días, ni Dios ni los ideales políticos que intentaron transformar el mundo en un Paraíso gracias a los líderes y las acciones de los partidos de masas son capaces de ofrecer la posibilidad de la trascendencia, pues ésta -al parecer- sólo puede alcanzarse mediante el amor o, en los caos más elementales, gracias a una abultada cuenta de cheques y una vida donde la ansiedad por el estatus ha sido ilusoriamente satisfecha.

Sin embargo, el maravilloso deseo de negar la carne impoluta para alcanzar la trascendencia no tiene libre el camino, y el espíritu de quienes se han sumado a las nuevas religiones seculares también se encuentra atrapado en otro tensor: en una sociedad en la que la fugacidad laboral se ha convertido en santo y seña de la mayoría de los individuos, donde poseer y representar han hundido al ser, no es posible crear mundos, soñar eternidades o tener referentes indubitables y duraderos. La vida es veloz, se transforma con la misma rapidez de las cotizaciones que se muestran en la pizarra de la bolsa de valores o muta con la celeridad de la moda; por esta razón, lo único que importa es el encuentro utilitario, fugaz y, sobre todo, capaz de mantener una relación que otorgue estatus gracias a una pareja sexualmente atractiva o económicamente rentable.

Ps, sí, ni yo pude haberlo dicho mejor. Debemos señalar que no obstante, Trueba Lara habla de algo queya está pasando, no es una realidad absoluta; a todos nos consta que la gente en su totalidad no ha abrazado estas tendencias, pero el peligro latente de que lo hag ahí está. Que se desborde los estrato medioaltos o mediobajos para derramarse sobre el resto de nosotros. Contaminarnos con la ausencia de pisos, seguridades. Yo al menos, tengo la certeza de que nada es seguro, pero aún así es una certeza. Debo suponer que Trueba Lara habla de aquellos que ni de eso pueden estar seguros. Ese invento que llamamos amor sufre las consecuencias. Además, del otro lado están los amores enfermizos y los valores molares asfixiantes. Nadie quiere hallar la tercera vía, por el temor a crear nuevas certezas, no tanto a quedarse sin ellas. El tema es extensísimo, mejor aquí le paramos y dejamos que la música hable. (Los que tengan cosillas de anime, ignoren las secuencias de imágenes, lo me importa es la música)








Pondria más, pero se me seca el cerebro. Pásenla bonito

Peace Out

H.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Ponzoña y muerte

Está mamón el título del post, pero es que ¿de qué otra manera les aviso? Vale, ahí les va, por si no me creían:

Y sí, yo soy parte del Colectivo Ouroboros. Ni hablar.

Espero verlos por allá.

SALUDOS DESDE EL LIMBO.

H.

domingo, 25 de enero de 2009

URGENTE

El destino me alcanzó o más bien fueron mis aspiraciones. Bueno, primero lean:

El traductor

[...]Todos estaban ahí por culpa de aquel extraño anciano, en esa sala en forma de pentágono, con una puerta en cada pared. Nadie sabía cómo era que el resto había llegado ahí; algunos atraídos por promesas, otros con deudas hasta el cuello, otros simplemente se dejaron llevar. Pero todos llegaron al punto en que se encontraba la extraña máquina del viejo Cosme: el traductor de ponzoña. Un par de tanques unidos por una manguera que se alzaban sobre una silla de dentista. Las mangueras se hacían más delgadas a lo largo hasta terminar en un par de agujas que se introducían en las venas del usuario. Una dosis de veneno en uno de los tanques y otra de la fórmula secreta del viejo en el otro… Voilá! El usuario podía sentir cómo el veneno le transmitía colores, sabores, olores, sensaciones, imágenes, sonidos e incluso palabras. Cada tipo de veneno, en cada dosis, hacía las veces de una droga alucinógena, pero cien veces más potente. Una vez terminada la sesión, el veneno llegaba al usuario en su forma pura: como la sustancia invasora y asesina que era. Todos en aquella sala habían sobrevivido a una sesión en el traductor de ponzoña, pero Iñaki era el único que la había probado más de una vez y quería hacerlo de nuevo[...]


Ah, pero ahí no acaba la cosa:

La Galería

[...]Joaquín sintió temor. Ni siquiera sabía dónde estaba, ¿cómo iba a continuar? Buscar una salida no era válido, porque, de hecho, toda esa calle era una salida. Podría entrar en una de las casas, pero todas las puertas, ya fueran de madera vieja y maciza o de herrería lucían cadenas y candados. Quiso voltear, pero no pudo. Su mirada se clavó en una parte lejana del piso. Confundido, se dejó caer y sólo incorporó la parte superior de su cuerpo para quedarse sentado, creyendo que así se le ocurriría algo. Cerró los ojos.

Algo se acercaba, podía sentirlo. Después ya no sólo lo sintió, sino que un claro sonido de pasos se introducía en sus oídos. Alarmado, abrió los ojos de golpe. Esos no eran pasos humanos, algo que le preocupaba sobremanera. Temía mucho a la idea de que algo, en vez de alguien, se acercara. Inducido por ese temor, se animó a voltear. Apenas giró el cuello unos grados, una densa capa de oscuridad cubrió todo[...]


Me declaro culpable de ambos textos y también de haber convencido a algunas personas de que me acompañaran en la pretenciosa aventura editorial en que se podrán leer completos. El primero, en una colección donde participo con otros autores, titulada Diálogos con la ponzoña y el segundo, también un asunto de co-autoría compartida entre cinco, llamado Cuentos asesinos. Ambas publicaciones, auspiciadas por El Under Ediciones, serán presentadas al respetable (y no tan respetable) en sendos actos masivos el 13 y 14 de febrero próximos en el Café Escarabajo Blanco y el Hotel Virreyes, respectivamente.

Ahí vamos a destrozar el espíritu de San Valentín, porque, honestamente, nos zurra las bolas. Después les paso los horarios. Cambio y fuera.


H



domingo, 11 de enero de 2009

Nombres, nombres

Encuentro esto por casualidad al buscar información en la red sobre la película Los niños del Brasil:


En 1937 se duplicaron los Adolfos en el padrón nacional. Esta progresión geométrica avanzó durante la guerra y declino abruptamente con los juicios de Nuremberg. La influencia y el amor por el nazismo de muchos argentinos también esta presente en las estadistícas.

Llamarse Hitler

La semillería Carozzo Hnos., la fábrica de soutiens Pezzoni, la ortopedia Caminitti, la fábrica de escaleras de Zuviría, el mecenas homosexual Pirovano, o el Coronel de intendencia Mango, son sólo una muestra de la posible influencia del nombre en el futuro de quienes lo poseen. O tal vez podamos concluir que, de algún modo, los nombres nos poseen a nosotros. Porque el nombre, en definitiva, es lo que primero habla de uno: se declara previamente a cualquier intercambio, precede a cualquier gesto.

En nuestro país, a pesar de una muy estricta política de registro - que entonces sólo permitía nombres que provinieran de los evangelios - nacieron, entre 1932 y 1942, diez niños y una niña con la extraña singularidad de llevar por nombre propio el apellido del ejecutor del asesinato de más de veinte millones de individuos.

Estos argentinos llamados Hitler, bien sirven para advertir nuevamente - gracias al nombre propio del horror - que el huevo de la serpiente también se empolla en las pampas.

Los ‘Hitler criollos’

Hitler Emilio Palmas, carpintero, 1937, Hitler/ Fernando Destefanis, chofer, 1934/ Hitler Manuel De Melo, comerciante, 1932/ Hitler S. Colautti, ganadero, 1936/ Hitler R. Casagrande, Albañil, 1940/ Hitler Félix Conti, docente, 1939/ Hitler E. Alberione, empleada doméstica, 1940/ Hitler Ignacio Jofre, jornalero, 1942/ Hitler Federico Annaheim, empleado, 1936/ Hitler Ramón Rosales, 1933, empleado.

‘Mi nombre es todo lo que tengo’

Hijo de inmigrantes piamonteses, el señor Casagrande nació en 1940 en la provincia de Córdoba. Albañil, aficionado a la actuación, participó durante los años 60 de la exigua compañía de “teatro nacional” de su pueblo. Hitler Rudecindo Casagrande piensa que su nombre “lo ayudó” para formar lo que llama “la personalidad del actor duro y recio”.

En otra etapa de su juventud, reclutado para la Armada Argentina, donde pasó 3 muy buenos años, su nombre jugó un rol principal. Aún recuerda, divertido, el grito ario que la mayoría de sus camaradas le dedicaba a modo de saludo, acompañado del brazo extendido y un golpe de talones.

Nada de esto le producía (ni le produce) antipatía alguna a don Hitler Casagrande: no sólo no le molesta, explica, sino que le genera orgullo por él y por su padre, que tuvo el “impulso” de ceder a su sangre el apellido del influyente Führer.

Esta decisión de su progenitor no fue obra de politiquería, porque apenas sabía escribir, sino un “simple homenaje”, destacado, aclara, por un dato cómico: “hubo que convencer al cura, porque al principio no había caso”. Claro que al final, el ecuménico sacerdote accedió a bautizar al pequeño Hitler Rudecindo, nombre que lleva desde siempre y aún hoy con manifiesta “alegría y respeto”.

“Nadie sabía lo que iba a pasar después”

En otros casos, como el del carpintero marplatense Hitler Emilio Palmas, hoy con 63 años y también descendiente de italianos del norte, el asunto parece no tener demasiada relevancia. Con voz recelosa, acepta que es preferible a veces optar por una H. discreta para disimular el significado encerrado en su gracia, simplemente porque “en ciertas situaciones puede producir algún rechazo”. “Es muy simple”, justifica, “nadie sabía lo que iba a pasar después”.

“Y yo no le pregunté nada sobre esto a mi padre, porque cuando murió era muy chico, y tampoco fue un problema para mí”. Si un común dato político, como el ingreso de muchos oficiales nazis a la Argentina después de la Segunda Guerra, sirve muchas veces para cifrar la

historia pasada, oscura y pavorosa, Hitler Palmas, como el resto de sus tocayos es, en sí mismo, el portador inocente de un pánico que no se ha diluido y vive, como símbolo durable, en las letras de su nombre.

“Por qué no me puso Adolfo...”

También están aquellos para quienes esta marca significó dificultades algo mayores. Como para Hitler Félix Conti, maestro de escuela clase 1939, que durante sus primeros años de ejercicio docente debió tolerar con resignación los repetidos chistes de sus estudiantes.

Por su nombre, paradójicamente, el maestro Hitler sentía con frecuencia debilitada su autoridad ante la clase. A causa de esto y de sus diferencias con su célebre homónimo, prefirió durante un largo tiempo el enigmático H. Félix para presentarse al mundo.

Incluso más tarde, ya cansado de explicaciones, guiños y gestos de asombro o estremecimiento, decidió cambiarlo por otro más íntegro. Pero, pese a su insistencia, las férreas reglamentaciones de registro civil (las mismas que habían aceptado anotar en su Libreta Cívica el extraño deseo de su padre) esta vez no permitieron modificaciones: los tiempos que corrían no eran los mejores para discutir aquel asunto. El señor Conti, el que no quería ser Hitler, trató de rectificar su documento en 1977, justo cuando el estado argentino ejecutaba su propio homenaje al Tercer Reich, mucho más evidente y material que simbólico, en manos de los implacables y aplicados copistas del genocidio y la tortura.

No alcanza con uno

También encontramos que entre 1935 y 1946, por primera vez apareció una combinación de nombres antes ausente en el padrón electoral: Adolfo Benito 59 empadronados, Benito Adolfo 44. Además de 2 Benitas Adolfas.

Los Adolfos crecieron abruptamente durante la guerra y decrecieron a niveles más bajos que en la década del veinte - es decir niveles normales de Adolfos - luego del juicio de Nuremberg.

Los Jorges Rafaeles, seguramente se multiplicaron hasta el juicio a los comandantes, para dejar paso a los Raúles, que fueron reemplazados por los Diegos Armandos.


Como se habrán dado cuenta, habla de Argentina. La página no tiene más referencias, y la verdad, en esta ocasión no me interesa tanto saber si la información es verídica, bla bla. Sólo que me hizo pensar en la influencia que una personalidad fuerte real o construida es capaz de tener en una de las desiciones cotidianas que parecen puntero de nuestro inconciente colectivo. Los nombres.

El ser humano siempre le ha dado nombres a las cosas, sin que las cosas reclamen esa denominación. Reflexiones como la que acabo de hacer (algo miope, es cierto, pero es un inicio) es signo de una manera de entender al hombre que ha recibido la crítica de reducir todo a una amoral y poco comprometida cuestión de semántica. Esta crítica al posmodernismo -hay quienes dicen que es parte de eso, yo me reservo la opinión de momento- está destinada a las valoraciones en el plano de simple discurso de las actitudes e ideas humanas. Como relativizar el acto de matar un ser humano, por ejemplo.

En el caso de los nombres propios, los que nos son dados sin pedirnos opinión alguna, éstos pueden reflejar las manías de quien nos nombra. Es como una vez me contaron de una pareja que habían nombrado a sus hijos, cada uno Jim y Morrison. Nuestros nombres propios son, en cierta medida, síntomas de la mentalidad del tiempo en que fuimos concebidos (algo parecido al momento en que nacen las palabras que nombran cualquier otra cosa). Piensen en Mussolini. ¿Qué estado de desarrollo de la sociedad italiana, europea y occidental en general, fue necesario para que un individuo nombrara a su hijo en honor a un político mexicano?

En estos tiempos, algunas parejas adoptan nombres de raíz anglosajona, de idiomas nativos mexicanos u otros que parecen "exóticos" cada vez más que tomar el calendario y nombrar a un niño de acuerdo al Santo celebrado el día de su nacimiento. Otros es más simple: dan en herencia su nombre. Otros más eligen un nombre por el puro gusto de cómo suena. Este último es el más misterioso. Algo, algo de la sociedad influye forzosamente en nuestra elección de sonidos-palabras agradables y más si de trata de darle nombre a un ser humano.

El caso de los Hitler está para pensarse, ¿no?

PEACE OUT

H.

miércoles, 7 de enero de 2009

¿Rebelión? (post de interpretación libre)

Comenzar el 2009 comentando la violencia es algo que en serio me tiene inquieto. Los actos violentos son signo de descontento, de traumas, odios, intereses enfrentados o simplemente locura. Pero también lo son de ideas y más que de ideas, de algo más, de un principio o "motor de la historia": el Conflicto. Tengo que decirlo: aún con tres años de carrera en la Facultad, una de las cosas de las que mejor me he convencido, es que el movimiento de los acontecimientos está en gran medida basado en el Conflicto -lo escribo con una mayúscula para que se note- y a pesar de considerar otras razones, éste me parece ser el catalizador de los cambios que más se sienten, los que hacen que la gente se sienta parte de la Historia.

Es como la vieja convicción socialista (aunque no únicamente) de estar con el viento de la historia a su favor. Un cambio histórico -concepto sobadísimo y asquerosamente prostituido por la babel de declaraciones de nuestros dos últimos gobiernos- hoy en día, se siente cuando un manifestante sale a la calle y protesta; altera la mediocre vida que muchos prefieren conservar, añadiéndole un poco más de mediocridad, pero aderezada de radicalismo discursivo y violencia que ni al caso. Para quienes están en organizaciones y autodenominados movimientos sociales, el cambio social histórico está hecho de retazos de rebeliones callejeras, actos "de dignidad" autóctona, acciones de freedom of speech, protestas simbólicas de celebridades contraculturales, lectura de sesudos ensayos a la Wallernstein o a la Chomsky. Un movimiento de las olas (usando una brillante metáfora de Fernand Braudel) que deja ver el fondo del mar: ahí donde la verdad negada se esconde temerosa del tiránico Capital, uno de los nuevos enemigos absolutos. Ahí donde el agua es más clara es dónde hay que asomarse, dicen.

La gran expresión de todo esto es la gran Asamblea, la Marcha, el conjunto de cuerpos y mentes, algunos adoctrinados otros simplemente indignados. La viva representación de la mítica democracia auténtica, de los reales sentimientos del personaje favorito de las fábulas histiográficas (oficiales y no oficiales): el Pueblo. De repente, uno le echa un vistazo a ese Pueblo y se encuentra con el Conflicto de la razón con las palabras, pues ese noble y maltratado cuerpo social tan pomposamente bautizado está representado por gente que viste camisetas, a veces usan rastas (paréntesis que me parece necesario: digamos que me llama la atención que un concepto de realeza de una sociedad premoderna de Africa se haya reducido a la denominación de un estilo de usar el cabello, transmutándose en una semántica difusa que cabalga alegremente entre la moda alternativa y un autoproclamado sentido revolucionario y de protesta contra todo lo que parece representar a la malévola sociedad), a veces sudaderas, jeans, y paliacates en la boca.

Sin embargo, en otras partes, esa gente viste como cualquier "burgués" pero con la camisa de mangas arremangadas, pantalaones sucios, sombreros de palma e instrumentos de trabajo y vemos aquí y más allá a la Santa Muerte, a San Judas Tadeo, quizás a Ganesha, por allá aparece Mariane, el Che, Lucio Cabañas, Sandino y Jesucristo. Los límites generacionales se empiezan a diluir aunque, para desgracia de un diálogo plural, los representantes del Pueblo que dan la nota, los que piensan que están demostrándole a sus ciegos vecinos una lección de convicción revolucionaria y se arman con subinterpretaciones y sobre interpretaciones de teorías y temas que los hombres de trajes costosos creen inservibles y a la manera de antigüedades.

¿Quién tiene razón? No lo sabemos aún. El Conflicto haciéndose presente en las calles de París, Seattle o Atenas, mientras en Bolivia, el Congo y Myanmar hay heridas más lascerantes. ¡Carajo! Uno se siente culpable cuando se ve la comparación cruel entre la muerte de un joven griego en diciembre de 2008 y la tragedia cotidiana que sega vidas en las bellas tierras del África central. ¿A quién seguir?

Yo respondo a mí mismo: a nadie. ¿Y ustedes?

Sería bueno que algunos comenzáramos a redactar el bestiario de una mitología viva, que lucha por hacerse realidad mediante pancartas y sabotajes inocentes. Desde Seattle en 1999 hasta Cochabamba, de Oxaca a Atenas, de Sarajevo a Lhassa, de la Intifada a las FARC y el EZLN. Mientras en Sinaloa todos (un momento, ¿todos?) se dan cuenta "repentinamente" que la adicción de millones es el precio de sus mascotas exóticas, sus estéreos, sus apuestas en los palenques y los tabiques que construyeron sus casas, hay quienes encuentran en la legalización de las llamadas drogas un aliciente para el término de cierto tipo de violencia cotidiana.

Los monjes budistas seguirán siendo masacrados por la policía birmana, aunque no lo veamos, las multitudes de fieles en la India y La Meca seguirán contando muertos en sus peregrinaciones (números que nos avergüenzan por no alcanzarlos en el News Divine) y la gente seguirá llegando de rodillas a la Basílica de Guadalupe.

La gente es empujada al comercio en vez de la producción. Internet se convierte en la más insegura de las trincheras -¡ay, nanita y yo estoy aquí!- y una crisis amenaza con destrozar nuestras fuerzas a base de paranoia y aumento en los pasajes y kilos de verdura. Hay quienes les echan la culpa a los chinos.

Pero en México (donde Dios tiene una casita, preciosa y bonita, como dice Chava Flores), lo que nos encontramos es un cartel con la silueta de Emiliano Zapata diciéndonos "Nos vemos en el 2010". La pregunta sería ¿qué escenario queremos repetir para sentirnos cambiantes? ¿1989 en Berlín? ¿1999 en Seattle? ¿2006 en Oaxaca? ¿Cualquier año en Amsterdam? ¿1994, en Chiapas, Sarajevo o Ruanda? ¿2008 en Atenas? ¿La tercera Intifada, la que querrían hacer internacional, frente a nuestra narices?

Es cosa de agarrar banderas (se valen todas) y creérsela. Y que el Conflicto nos agarre confesados.

SALUDOS DESDE EL LIMBO

H.

P.D. Perdón por los lugares comunes.
P.D. 2 Tema susceptible de tratarse más a fondo próximamente. Estén pendientes.

martes, 6 de enero de 2009

Ser

Hay días en los que me pregunto de qué vale la pena temer. Si la vida sólo es una, el miedo debe ser algo único, así que no deberíamos tener miedo de tantas cosas.


El miedo es una de las cosas más valiosas que poseen los seres vivos. Sin él, la vida tomaría riesgos estúpidos todo el tiempo.


El miedo salva, destruye, diluye, compacta y crea.


Creo que hemos sido educados para pretender no sentirlo. Y no, no hablo de mieditos. Hablo de auténtico temor, el que hace que la gente se mueva. El que paraliza está en un nivel inferior.

Vivir sin miedo es estar muerto. ¿No?

Te preguntarás ¿Y qué miedo es ese tan indispensable?


Bueno, creo que esa pregunta no me toca responderla a mí.


Honestamente ¿cuántos de tus miedos valen la pena?

¿Le tememos al Dios correcto?

TSSSS






SALUDOS DESDE EL LIMBO

H.

lunes, 5 de enero de 2009

Hail

Hace unos días, acabamos de darle una vuelta más a la estrella que nos proporciona la posibilidad de la existencia, lo cual trajo consigo una oleada de buenos deseos y algo de desconcierto y furia en la Franja de Gaza. Algo de fascismo anda metido ahí. Bueno, es que acabo de leer a Robert Paxton y su libro Anatomía del Fascismo e Israel va que vuela para convertirse un nuevo predicador de ideas como el Espacio Vital y cosas parecidas. No está de más recordar el fascismo en estos tiempos, viendo la perversión de la democracia, no con la mirada de Krauze, sino con la Trueba Lara. También me lo recordó las declaraciones del Sub al inicio del año. Puedo pensar que, en la mirada muchosblancosyunnegro -sin albur- de los zapatistas, las equivalencias entre sectarismos y populismos están al alcance de la mano al hablar del PRD. Marcelo y el Peje entran en categorías extrapoladas, pero perfectamente explicadas, como lo hizo un articulista de Replicante hace unos meses. Y en cierta medida, las predicciones del Brujo Mayor aumentaron mis reflexiones. En serio, ¿a dónde hemos llegado que, desde 1980, los medios le piden su opinión a este hombre? Además, ¡¡fíjense sobre qué hace predicciones!! ¿Y el futuro del Congo? ¿Avances en la medicina? ¿Alguna especie nueva de flor? ¿Una nueva teoría social reveladora? ¿La muerte de algún estilo musical ultra y sobrevalorado? ¡NO! Política y vida de los "famosos". Algunas lógicas globalizadoras alcanzan hasta las expresiones premodernas que también promocionan tonos para el celular. ¡PUAJH!

Claro que el fascismo no es lo único que llama mi atención este año, pues, como todo mundo sabe, estamos al borde de un colapso nervioso por una temida alza de precios o baja de salarios o la posibilidad de.

Osea, es como una ola que va creciendo y nos va cubriendo con su sombra, siempre a punto de aplastarnos. Lo que a veces uno no nota, es que las olas están hechas de agua y siempre existe la posibilidad de nadar o mínimo flotar.

Recomendaciones para que pierdan su tiempo:

a)Lean el mencionado La Tiranía de la Estupidez, de José Luis Trueba Lara, Comunidades Imaginadas, de Benedict Anderson y Anatomía del Fascismo, de Robert O. Paxton. Tres ensayitos bastante bien escritos y muy reveladores en algunos aspectos. No tenía yo una lectura académica tan enriquecedora en mucho tiempo hasta que revisé esta tríada.

b)Ahora que si quieren aventarse algo más acá, menos "serio" pero no por eso menos profundo, recomiendo El lugar de Mario Levrero, Hermanos, de George Alec Effinger (cuya edición parece algo rara, si les interesa conseguirlo, vayan a Donceles, me temo que sólo ahí se encuentra), El Complot Mongol, de Rafael Bernal (un clásico de la novela negra mexicana) y Ya no quiero ser mexicano, de Mauricio Bares, difícil de conseguir, pero muy divertido.

c) Por si acaso no les complace eso, búsquense las Crónicas Imaginarias de Juan Villoro. Por ahí anda un nuevo libro de ese hombre.

Avisos Parroquiales:
Próximamente, más links de webcomics.

Quebrantahuesos y algo más. Próximamente.

PEACE OUT.

H.

P.D. Contesten las encuestas.


martes, 30 de diciembre de 2008

Del polvo

Me había guardado esto por semanas, pero como no he podido decirlo en el momento en que quería y en compañía de quien más me importaba que lo escuchara, decidí venir a escupirlo aquí. El hecho de que éste sea el último post del año rompe la armonía impuesta por mi frase de despedida al 2008 en el post pasado, pero este blog suele manejarse por caprichos. La mente es así y mis dedos también.

Tengo algo así como unos tres meses con el corazón roto, lo cual, supongo, se ha venido notando de vez en cuando. No estoy en la disposición de ofrecer pormenores sobre las causas ni daré nombres, pero he de señalar que vaya que me ha pegado cabrón, con todo y que ya estoy tratando de hallar salidas. Con el tiempo, lo que ha pasado es que, siguiendo la metáfora del "corazón roto" (lo que me hace pensarlo como si fuera de vidrio, roto como el vidrio, no como el papel, no como alguna especie de fibra), el mío ha venido pulverizándose poco a poco.

Ahorita, aunque se lea cursi (¿alguien sabe de donde viene la expresión cursi?), no tengo más que un montoncito de polvo que bombea sangre al resto de mi cuerpo. El vidrio se hace de arena, ¿cierto? El proceso para hacerlo es algo de simple química. Se calienta y se deja enfriar. Con procedimientos industriales, evidentemente, pero pensemos en algo acá muy artesanal.

Yo, creo que con el polvito que tengo, nomás estoy esperando el calor necesario para forjar un corazón nuevo. De donde pueda venir, esa es la gran incógnita. Uno no sabe nunca de donde llega. Ya no confío en que venga de algún lugar conocido pero tampoco de uno desconocido. Estoy algo desencantado.

Elevo mi plegaria a Zarathustra, a Zeus, a Mario Moreno (Cantinflas), a Paco Ignacio Taibo I. Sé que todo mundo pide calor en esta época del año, pero mi petición se me hace que tiene un rato archivada y sin atenderse.

Algo de calor, ¿no?

Adoro esta metáfora.

PEACE OUT

H.

P.D. Prometo textos más sesudos, más contenido que tenga que ver con el mundo de afuera. Pero eso hasta el año que viene. Se lo lavan.

lunes, 29 de diciembre de 2008

¿Qué aprendimos hoy?

Valiosas enseñanzas deja el fin de año. Para mí, todo se podría resumir en esto:

Existe una sutil, imperceptible y minúscula, pero mortal diferencia entre torcerle el cuello al cisne y jalárselo al ganso.

He dicho.

QUE ESTÉN VIVOS PARA EL PRÓXIMO AÑO.

H.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Ritual

La multitud vive feliz de construir maquetas, montar réplicas artificiales, inundarse de espíritu etílico, rendirle culto al viejo de rojo, al niño de porcelana y yeso y al todo poderoso guajolote. Vive feliz de prolongar la noche, aunque sabemos que la noche acaba, inexorablemente.

Y a la mañana siguiente, recalentados y visitas. Conversaciones, como la de hace un año.

"Un paso en la oscuridad, toco su mano sólo para ver si está sola otra vez".

La espera termina y los retoños buscan ansiosos debajo del ídolo. Hay dolores de cabeza y jaquecas. Algunas cuentas pendientes y mucha pasta. La gran ola ha ido creciendo durante varias lunas y se dejará caer sobre la multitud, sobre mí, sobre tí. Pero no hoy. Porque hoy la noche se prolonga, nos hace libres, nos permite elevar la nariz y oler la madrugada, sentir el frío en la punta de los dedos y despertar como si de un triste juego de cerrar y abrir los ojos se tratara solamente.

"No puedo negarla; haría lo que fuera por detener el sangrado que tiñe su mundo de rojo".

Sí, ya sé, este día nada más es un apéndice, una ocasión cualquiera que cualquiera de nosotros hace especial. Qué rara suena la palabra especial en un día como este. La multitud no sabe que algunos en su seno esperan otras fechas, pero los arrastra a todos con singular alegría, con bondad y firmeza. Nadie la detiene, es una fuerza imparable; hombrres y mujeres, todos son iguales, todos tienen el mismo derecho a ser felices y a disfrutar, sobre todo frente a un copa de sidra y una ración de ichthys salado.

Las lágrimas corrieron y se secaron; hora de volver al mundo real, sea lo que sea que eso signifique.

"Me puedo romper en mil pedazos; corre lejos, muy lejos de mí".

Amen.


martes, 23 de diciembre de 2008

La novia



Así es, chamacos. Es nueva.
SALUDOS DESDE EL LIMBO

H.




miércoles, 17 de diciembre de 2008

Plegarias

El tono semidepresivo de la entrada anterior debió haberles dejado el sabor de que el autor de estas líneas está al borde una cortada de venas con pan tostado. Nada más lejos de la realidad -además ya discutimos el asunto de la realidad, ¿no? ah... no, sólo me quejé- el caso es que no estoy así, mal. Digamos que tuve un lapsus y los lapsus a veces me ayudan.

Hoy por ejemplo, con el ánimo reptando, se me ocurrió quedarme en casa a huevonear, que bien merecido me lo tengo, y como hoy fue miércoles de plaza, me decidí a hacer una visita al tianguis de por aquí. Me encontré con una película que hace mucho, mucho tiempo quería ver, pero no me decidía a hacerlo. Se trata de Finding Forrester. Quien ya la haya visto, posiblemente estará de acuerdo conmigo en lo inspiradora que puede presentársele a quienes, como yo, andamos en el difícil y extraño negocio de la escritura y la literatura personal. Debo admitir que casi me saca la lagrimita, pero más que dejarme influir por tal sentimentalismo barato, recordé que un buen colega me habló la semana pasada de cierta oración del escritor.

Se la pedí. No me arrepiento. Simplemente sublime.

(ADVERTENCIA: Lo que sigue es un vil y descarado plagio. Bueno, la verdad no, porque le daremos crédito a quien lo merece, el Cazador de Tatuajes, quien amablemente tradujo lo que se puede escuchar aquí en inglés)

Oh, Señor:

No me dejes ser uno de aquellos que escribe demasiado.
Uno de aquellos que en sus palabras
unta una cantidad demasaido pequeña de sí mismo,
diluyendo todas las cosas que tiene que decir,
como mantequilla mal untada en un pedazo de pan
o leche aguada en algún hotel viejo.
Permíteme escribir las cosas que tengo que decir
y luego mantenerme silencioso hasta que necesite hablar.

Oh, Señor:

No me permitas ser uno de aquellos
que escribe demasiado poco,
un hombre de década entre cada relato, o más.
Donde cada palabra gana importancia
y el pánico suplanta el gusto en la página.
La perfección es como perseguir el horizonte.
Tú quédate con la perfección, deja el resto a nosotros.
Permíteme tener la sabiduría para hablar de otra cosa.

Pereo además y por encima,
de esos dos locos espectros de parsimonia y libertinaje.
Señor, permíteme ser valiente.
Y permíteme, mientras creo mis historias, ser sabio.
Permíteme decir verdades en voz verdadera
y, con la verdad en mente,
permíteme escribir mentiras.

Gaiman, tus razones coinciden con las mías. Amen.

PEACE OUT

H.


martes, 16 de diciembre de 2008

Realidades

La realidad suele presentárseme como una enemiga implacable, cruel, insensible, hijadeputa, monstruosa, desconsoladora y demás adjetivos gastados. La verdad es que yo me lo he buscado; a veces miro donde no debo y mi reacción se hace... poco agradable.

Otro chingadazo, sí, no aprendo, ni cuando se supone que la mirada debe dirigirse a otro lado o mínimo ya quiere hacerlo, pero NOOOOO, ahí voy otra vez, a joderme el estado de ánimo viendo lo que no me conviene, esperando lo que no es prudente esperar. Si la realidad es algo incuestionable, este es uno de esos momentos en que a mi me dan ganas de quebrar tan inflexible dogma y hacer estallar en pedazos lo que no me complace y me tiene como no debería tenerme. Detesto la realidad en este momento. Hace meses quería alivio, pero a la fecha me doy cuenta de que no lo consigo, de que nomás me hago pendejo y en realidad no lo estaba buscando.

¿Me quiero aliviar de esto? Esa es la pregunta que hay que contestar. ¿Esto se alivia? Chinga, no sé.

Odio extrañarte, R.

LO ODIO.

Que se quede hecho polvo. A lo mejor así debe ser. También odio que las cosas DEBAN SER.

Veamos si en los próximos días me logro exorcizar esto. Y no, me temo que sigue sin ser justo para nadie. Pero la justicia pocas veces me hace caso.

SALUDOS DESDE... EL CAOS

H.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cuestionando la Sabiduría Popular II

Estoy seguro de que han escuchado, pregonado, escrito o sostenido aquella burlesca expresión que reza, de acuerdo con ese optimismo y actitud de "viva la vida" imperante en nuestro entorno conformista, más o menos así:

Vive cada día como si fuera el último.

¿Vivir cada día como si fuera el último? ¿Que acaso no vivimos así todo el tiempo? Nomás piénsenlo: cada día puede ser efectivamente el último de nuestras vidas, dadas las azarosas condiciones del vivir diario y eso es algo que se aplica a todos los seres dotados de vida. Una planta o un animal (como nosotros) nunca saben si van a llegar al final del día.

Con una actitud así, me parece, únicamente se dice de manera pseudo poética que hay que hacer las cosas AHORA y no después, porque podemos perder nuestra oportunidad. Pero lo que prima es la urgencia de la sensación intensa, ese sentimiento de que todo está a punto de terminar y es en ese momento en que hay que "disfrutar" TODO. Es la pretensión de atragantarse de esa sensación intensa, porque no nos parece que haya algo mejor. Pero si después no queda en la memoria ni recuerdo de esa experiencia -ya que después está el inevitable final- yo, personalmente, creo que no tiene sentido. "Vivir cada día como si fuera el último" es solamente saber que hay un límite enfrente o fingir que lo hay y pretender que con esa premisa no es posible no dejar pasar oportunidades y podemos disfrutar más intensamente. No hay chaqueta mental que me provoque más incomodidad que esta.

No, la vida, a mi juicio, debe vivirse -valga la redundancia- con las miras puestas en extenderla lo más posible y aceptar que la muerte es también inevitable. Es vivir en la contradicción, que es lo más humano que puede haber.

Yo prefiero vivir cada día como si fuera... cada día. O si nos ponemos más profundos, como si fuera el primero -aunque ya estemos contaminados de tanta realidad y de tanto mundo-, con todo por delante y nada que nos esté diciendo constantemente "hasta aquí". Ese momento definitivo que corta la vida y la interrumpe es único y, lo más hermoso de todo, inesperado, sorpresivo. Verlo como límite es una actitud miope. Y conste que lo dice alguien que expresamente ha dicho que teme morir.

Es la contradicción ¿no les digo? La gran virtud de las personas.

Es una reflexión que solamente se puede gestar viajando en metro. Pero ya la escupí, así que se aguantan.

PEACE OUT

H.

P.D. Los comentarios del blog se han vuelto una constante respuesta de mi parte a las agresiones de cierta persona que prefiere el anonimato. En Éter Verde V2 respetamos eso, pero también tenemos todo el derecho (y la posibilidad, que es más importante) de ser arbitrarios e ignorar al singular visitante, borrando sus comentarios o bloquéndolo. Siempre hay formas. Puede ser divertido o molesto, pero, por alguna extraña razón, a este tipo le gusta invertir tiempo en descalificar al blog y a mí. Allá él. Si les molesta, lo desterramos, pero si no, pues ahí dejamos que le siga.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Nuevos Amigos



Deben conocerlo. Llegó a mi vida hace unas semanas. Y se llama Cofi. Quiéranlo mucho.

PEACE OUT

H.


domingo, 16 de noviembre de 2008

Proyeccion pública, fascismo y demás paparruchas

¿No les gusta la palabra "paparruchas"? Es genial -como el cereal- Se la robé a Rius; específicamente de La trukulenta historia del Kapitalismo. Pero me imagino que no les interesa saber de donde saco mis palabras domingueras. De hecho, pensaba hablar de algunas cosillas que han sucedido por estos lares (osea, mi cabeza, mi mundo y la parte de la ciudad que más frecuento). Eso que nuestro anónimo favorito reclamó alguna vez acerca de que yo trabajo para el Distrito Federal, resulta bastante cómico ahora que me doy cuenta de que andar en el Centro Histérico de esta ciudad te hace blanco de entrevistas y fotos de publicaciones oficiales o independientes, la grado de que mi imagen (una que igual se va a perder en los archivos de la memoria de esta urbe tercermundista maquillada) ya es parte de un discursillo medio oficial. Entré, después de varios años de evitarlo, en las estadísticas de opinión de los norteados ciudadanos tenochcas.

Lo que sucede es que, como estoy haciendo investigación en el Archivo Histórico del DF, un día me agarraron ahí los de Km. Cero, el periódico gratuito del Gobierno sobre el Centro Histórico -que por cierto, ese link que puse, no mamen, solo lle
ga al número de septiembre y ya estamos en noviembre- y me hicieron preguntas incómodas sobre lo que hice la noche del 3 de mayo de 2001, mi tipo de sangre, si prefería al Canaca o a Dios Eolo (por cierto, ¿alguien sabe por qué carajos le dicen "Dios Eolo" a esta muestra viviente de folklore etílico?) y sobre lo que hacía en esos momentos, es decir, la investigación que hago para la Doc Anne Staples sobre la educación en la ciudad en el siglo XIX... y claro, mis impresiones sobre la importancia de los archivos, bla bla bla. De todo lo que dije, que les juro me esforcé por dar comentarios sensatos, le cortaron no sé cuánto y al final quedó esto:
Eh... creo que no se ve bien, pero los muy cínicos me contaron 24 años, cuando es del conocimiento público y privado que tengo 21 (con tres años más, nomás imagínense dónde estaría); aunque debo ser honesto diciendo que me sorprende que no se hayan equivocando poniendo mi apellido, ya que toda mi vida ha sido de que me llamen García, Arciniega, Areiga, Arcilla (!!). Como no se ve el texto, lo transcribo:

Hector Arciga, 24 años [21!!! grrr] (Archivo Histórico de la
Ciudad de México [del DF!!!])
Es muy importante poder tener acceso a estos docum
entos, son fuentes primarias que permiten saber exactamente qué es lo que estaba pasando [¡¡¡NOOO!!! ¡¡Por las barbas de Bakunin!!¡Yo dije algo muy distinto a eso!! ¡Pónganse buzos!] Es muy emocionante, aunque es pesado [ehhh... pues sí dije eso y de hecho lo creo, pero lo maticé más veces de lo que lo hacía Bob Ross con los árboles y nubes que no eran felices =recuerden que los que sí eran felices nomás ameritaban una pincelada=] Yo no tengo formación en paleografía (disciplina que estudia la escritura de los libros y documentos antiguos) [colegas: conste que eso que está entre paréntesis lo pusieron ellos. Y es cierto, mis únicos conocimientos de paleografía los forjé en estos últimos meses por necesidad en el archivo y en una clase de primer semestre donde lo único que aprendí fue a sacar significados ocultos más allá de lo evidente ="mi ebrio primo el Capillas", jeje, perdón: chiste local=] y a veces se me dificulta la lectura porque, como ahora, hay unos con mejor letra que otros.[Eso lo dije y lo sostengo. Además es innegable. Si no me creen, nomás un día aviéntense a leer los oficios de un miembro del Ayuntamiento de 1850 y compárenlos con los de un maestro del mismo año; el segundo es mil veces más legible. Caray, hasta los niñoss escribían mejor que la gente de gobierno]

Si no me han acabado de creer, chéquense la foto:
Quien haya adquirido el periódico ni idea ha de tener que Hector Arciga es este que sale en primer plano, porque el pie de imagen dice "Sala de Consulta del AHDF". Varios me han preguntado sobre los guantes y cubrebocas (¿por qué los traes?) y siempre les contesto con una anécdota: una tipa que llegó un día a pedir información sobre el Archivo le comentó a la doña que nos recibe las cosas que no podemos introducir a la sala de consulta que ella suponía que las protecciones eran para evitar que lo viejo de los documentos, o los hongos nos hiciera daño. Tranauilamente, la doña le contestó: "No! Es para que usted no los contamine!" Ciertamente hay momentos en que uno llega a pensar que la gente parece menos digna de protección que un papel antiguo y más como un indeseable intruso.

Salimos mis brillantes opiniones cercenadas, mi bello medio perfil y yo en el número 4 de Km. Cero, que es el de Octubre. Una de las chavas que trabajan ahí me avisó oportunamente de que salí en el periódico y claro, yo ese mismo día me decidí a verme inmortalizado en el papel de un órgano de gobierno. Nunca imaginé que vertería más opiniones que se podrían hacer públicas poco después, pero esta vez a un espacio "alternativo". Dos semanas después me vi con una amiga para comer ahí cercas del Archivo; ya cuando íbamos dirección a abordar el gusano naranja en Bellas Artes, vimos a lo lejos a una chica que estaba como que posando para fotos o la estaban filmando un par de tipos ahí donde comienza la Alameda. Una siniestra idea me cruzó por la mente y le dije a mi amiga que fuéramos a arruinar la toma atravesándonos y haciendo caras detrás de la chava (aunque al final igual no me iba a salir lo ojete tan naturalmente como a otros y hubiéramos acabado nomás yendo a curiosear), pero cuando nos acercamos vimos que era efectivamente una entrevista y lo que es más, uno de los tipos me dijo que venían del Circo Volador, que les habían encargado un trabajito sobre el Vicentenario, y que yo era perfecto para decir algunas palabras al respecto. Poco después, mi amiga me hizo notar que al parecer me eligieron por mi aspecto y que ella se sintió discriminada al no haber sido considerada por no parecer tan hippiosa o chaira como yo (lo cual me ha puesto a reflexionar sobre mi apariencia: como que les parecí una persona que tenía algo interesante que decir, sin haberme oído hablar siquiera). Me dijeron que me harían solamente unas preguntas y yo, generoso que soy son mi público, accedí.
¡Gracias por la foto, Nahye! Debo decir que acepté, como dice el letrero que se alcanza a ver, "bajo mi propio riesgo" ¿Se nota el letrerito de 1810 2010, lo único relacionado con el vicentenario en esa entrevista?

La entrevista giró sobre unas preguntas bizarrísimas acerca de si la ciudad fuera una obra de teatro, en qué llamada estaríamos, que si fuera Blancanieves y los 7 enanos, quienes serían los enanos, y me pidieron una sugerencia para ser feliz en esta ciudad. Contesté puras ideas que llegaban a mi mente de manera tan improvisada que acabé pidiendo la legalización del LSD gritándolo. Eso sí, me encantó lo que dije cuando me preguntaron dónde comenzaba mi ciudad y dónde terminaba: "Comienza en un microbús y termina en el cielo". Caray, quisiera ver el programa (de canal 22 según me dijeron estos tipos, pero no me dijeron cuando; ya investigué por otro lado y no pude averiguar más) para ver cómo suena en televisión. Me comentaron que les gustaron mucho mis respuestas.

Es algo muy curioso, porque todo lo que dije sonó tan distinto
de lo que declaré a Km. Cero. No soy precisamente un ejemplo de coherencia ideológica, lo cual llegué a notar de nuevo cuando discutíamos en mi clase de Revoluciones del Siglo XX, con Iván Valdez Bubnov, una de las mejores clases que he tomado en toda la carrera. Es increíble: el título de esta clase, según nos aclaró el buen Bubnov el primer día, estaba puesto a propósito para engañar a los latinoamericanistas, ya que la materia la compartimos los de Historia con los de Estudios Latinoamericanos, ya que el tema central es la Revolución Turca. Pero él es especialista en historia de España siglos XVI y XVIII. Pero es tan chingón que se aventó un curso que llenó muchas de mis lagunas de conocimiento de historia universal básica con una destreza que no había visto en otro catedrático de los que me han dado clase. El caso es que tocamos el tema del fascismo en una de las clases recientes y él comentaba sobre las formas actuales que pudo haber originado un discurso tan disperso y extremista como el que se manjeaba entre nazis y fascios. Llegó a mencionar que incluso los neoaztlanistas, bueno... sinarquistas (merde, debo informarme más) y yo hice hincapié en que el reciente festival de Día de Muertos en el Zocalo llegó a mostrar cierta apertura a estas formas de pensamiento. Recuerdo perfectamente que el permonce musicalizado por Jorge Reyes (ex integrante de Chac Mool), hubo gritos de vivas a la Mexicanidad. Los reunidos ahí, como yo, no nos pudimos sustraer a responder el viva. Bueno, yo nomás grité AHHH. Pero me sorprendió que con qué facilidad nos vimos empujados a sentir entusiasmo por la Mexicanidad. Y yo lo critiqué en mi clase con Bubnov. Un compañero expresó que sí estaba para pensarse en lo que yo había dicho; de como era posible que un discurso (el de la mexicanidad) tan cercano en ciertos aspectos al fascismo, podía arrastrarnos a un momento de comunión colectiva.

Jorge Reyes en el perfomonce que musicalizó ese 1ro de Noviembre en el Zócalo. Debo admitir que, estéticamente, me gustó bastante. Y aunque el grito de ¡Viva la mexicanidad! (que no lo dio él) me hiciera al menos soltar un berrido, en general, estuvo muy bien montado.

El gobierno de la ciudad se apoya en eso de la recuperación de las raíces, el acercamiento a la cultura (ejemplo de lo primero, el festival de muertos; ejemplo de lo segundo, el reportaje de la bibliotecas y archivos de Km Cero en el que salí) y una que otra cosilla para obtener cierta legitimidad. Es como una especie de populismo cultural. No sé si esto sea una idea de Marcelo, pero si se rodea de la gente que sí las tiene, ya hay chance para que se vayan colando en los espacios del gobierno algunos discursos mas o menos independientes. Es posible, como muchos lo han dicho, que Peña Nieto ahora tenga un camino más o menos despejado para llegar directito a la Presidencia, pero si Marcelo se postulara, tuviera la posibilidad y ganara (aclaro, pura H I P Ò T E S I S), podría ser que esta manera de hacer politiquería cultural continuara y se esté abriendo la puerta a la crítica desde el "arte" sin que los hombres en el poder se dieran cuenta. Claro que podría peco de ingenuo, pero es una posibilidad.


Yo, por lo pronto, ya puse mi granito de arena, y de hecho lo hago cada que escribo aquí. Y así, entre fascismos trasnochados, periódicos que me aumentan la edad y entrevistas dadas al Circo Volador, cada vez me doy cuenta de que tan cierto es que mi ciudad termina en el cielo.


Se oye mamón, pero ando contemplativo, ¿qué van a hacer la respecto?


SALUDOS DESDE EL LIMBO

H.