miércoles, 19 de septiembre de 2012
El Mano Negra y las moscas henriquistas
Demostración enjambrista en el movimiento ferrocarrilero de 1958-1959
H.
miércoles, 4 de julio de 2012
En la opinión de...
domingo, 17 de junio de 2012
Domingo de 2x1
miércoles, 6 de junio de 2012
En la opinión de...
jueves, 31 de mayo de 2012
Sirileyaháni, pt. II (Fantasía Épica al estilo H)
miércoles, 18 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Aguas con la desmitificada
Es necesario apuntar que sea cual sea la ideología o "los intereses" que provoquen esta distorsión del conocimiento, implican en sí mismos, no obstante sus intenciones explícitas (ocultamiento de ciertos hechos, por ejemplo), estructuras de pensamiento y conocimiento de sustrato mítico, nivel último en el que la valoración del vocablo mito como fábula o mentira no resulta de correcta aplicación, pues su valor no está en su veracidad, medida según la razón moderna, sino en su efectividad, utilidad y sustento cultural; sin embargo, ese nivel último es por ahora el que menos nos interesa (¿o no?...).
Para lograr que la desmitificación tenga éxito hace falta dejar que la ambición intelectual crezca y entonces colgarse del desprestigio de la historia oficial; ninguno de estos requisitos me parece reprobable. Ahora bien, la cruzada contra los mitos oficiales de la historia mexicana ha sido promovida y practicada activamente por personas que, al menos en su formación inicial, no son historiadores de profesión: abogados, literatos, politólogos, periodistas, y hasta ingenieros. Eso tampoco es reprobable: un buen espíritu crítico, rigor en el manejo de fuentes y sustentado criterio en la interpretación no son virtudes exclusivas de los historiantes profesionales, y hay escritores de historia, que no historiadores, que han sido capaces de confeccionar obras espléndidas, por no hablar de la considerable ventaja que le llevan a la academia en lo que refiere a los textos de difusión.
Sí, la cochina difusión. Es cierto lo que Salmerón apunta en su artículo: la desmitificación de la que hemos sido testigos desde hace veinte años es una moda. Es una fórmula ganadora que vende libros y otorga rating en radio y televisión. Todo ello bajo el manto protector de la difusión, donde el rigor académico se sacrifica en aras de ideas atractivas sobre los "héroes", cuando no debería ser así: el públilco merece que le cuenten la historia con todos sus claroscuros. Todo mundo ha querido bajarlos del pedestal para acusarlos de ser de cierta forma y, agrego yo, ese es el principal problema: la autoproclamada desmitificación se ha centrado generalmente en destruir pedestales, lo que hace pobrísima su aportación al conocimiento histórico. Irónicamente, Villalpando lo ha señalado en su poco elegante metáfora: hay quienes han cultivado la historia de fango y, no mamen, dice, ya no hay que pelarlos para que se callen. Eso, ¿qué nos quiere decir? ¿Rescatar a los héroes de bronce? No, dice él, hay que entender que "eran humanos". Diablos, cuando el falaz argumento de la falibilidad humana aparece para explicar a ciertas personalidades involucradas en notables procesos históricos, hay que desconfiar.
¿Cuál es el pedo?, dirán ustedes. Es de gran trascendencia porque esa historia "desmitificada" llega al público apoyada en una amplia infraestructura e influye en la opinión general de las personas sobre su historia, moldea su cultura histórica, y las consecuencias más inmediatas y palpables de ello están en su actuar y posición política. La historia, nos guste o no, tienen que ver mucho, muchísimo, con la política, sobre todo en México, donde la historia como hobbie o recreación aún no es la que domina (que tampoco queremos que sea únicamente así, ¿verdad?). Ni modo, así ha sido nuestra civilización y el cambio de paradigma se me hace que ha de ser doloroso.
Ahora, aquel que llamó a no seguir la historia de fango se encuentra, ante el público lector, en la mira de otro historiador, quien lo acusa, así de buenas a primeras, de mentir. Nada de que la falta de rigor o la interpretación errónea: mentiras, tú me enamoraste a base de mentiras. Y dice que va a demostrarlo.
De momento no me siento capaz de opinar porque, aunque tengo plena confianza en las palabras del doctor Salmerón, no me he soplado ni un texto de los aludidos. Sin embargo, aquí en Éter Verde seguiremos de cerca las aportaciones de su columna porque, aunque para mí la mentira en la historiografía resulta interesante incluso como material de estudio, sigue pareciéndome reprobable, en especial cuando se obtienen dividendos de ella y peor aún, influye en las opiniones de la gente.
Enhorabuena, doc. Desde aquí le echamos porras.
H.
lunes, 30 de enero de 2012
La dama Delirio pregunta...

Así, digamos que "dieron el pinochetazo" Idi Amín (dictador de Uganda de 1971 a 1979, señalado por al menos la muerte de 30000 ugandeses) en Arabia Saudita en 2003; Slobodan Milosevic (presidente de Serbia de 1989 a 1997 y de Yugoslavia de 1997 al 2000, que como tal fue señalado como responsable de gran parte de los crímenes de guerra y actos de genocidio que tuvieron lugar en las guerras yugoslavas de los noventa) en los Países Bajos en 2006, Saloth Sar Pol Pot (jefe máximo de la Kampuchea Democrática y su partido, los Jemeres Rojos, durante la dictadura de inspiración maoísta que asoló al país de 1975 a 1979, y causó la muerte de aproximadamente una cuarta parte de su población) prisionero por su atiguo partido en Camboya en 1998; y el mismo Pinochet en 2006.
Deben existir otros casos, no hay duda. En México está pendiente que dé el pinochetazo Luis Echevería, el ex presidente que fue acusado del delito de genocidio en 2006 (el crimen específico: la matanza de Tlatelolco de 1968), arraigado por ello mismo en su domicilio y absuelto ese mismo año, para serle ratificada de forma definitiva esa absolución en 2009, debido a que, DICEN, el delito de genocidio había prescrito en 2005. Chingaderas, ya saben. Y decimos que su pinochetazo está pendiente porque está muy cabrón que la justicia mexicana lo someta nuevamente a juicio antes de que muera. Espero, ingenuamente, equivocarme.
El pasado día 26 de enero, murió Miguel Nazar Haro, máximo símbolo y personaje de la persecución política en el México de los años 70, operador distinguido de la temida Dirección Federal de Seguridad y su director de 1978 a 1982, torturador calificado y empleado de la CIA. Acusado de la desaparición de Jesús Piedra Ibarra, fue preso en Nuevo León durante nueve meses de 2004, pero se le liberó bajo el beneficio de prisión domiciliaria en la Ciudad de México, hasta que la huesuda lo alcanzó este año. De nuevo: chingaderas.
Nazar Haro nunca ocupó un puesto similar a Pol Pot o Milosevic, ya ni siquiera como su jefe Echeverría, por lo que no podemos afirmar que cubre los requisitos para decir que dio el pinochetazo. Puede que, con el fin de endulzar el escape a la muerte de este tipo de personajes, menores jerárquicamente, pero sin duda igualmente importantes en lo que respecta a la comisión de atrocidades, tengamos que acuñar un nuevo término.
Nazarazo suena bien.
H.
P.D. Si, ya sé: debí postear antier o ayer, no estén chingando.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
En la opinión de...
H.
jueves, 3 de noviembre de 2011
En la opinión de...
Por cierto, perdón por no postear ayer.
Ps sí, con la novedad de que los Anonymous se quieren meter con los Zetas en Veracruz. Hay quien dice que nel, que nomás es la célula en México que anda de bravucona. Que los macizos en Anonymous no apoyan ese tipo de operaciones (igualito que el desmadre del ataque a Facebook, para colmo programado para el mismo día 5 de noviembre, fíjese usted). Le van más a los indignados que a los encabronados, pues. Que los Zetas ya dijeron que se van a ir sobre estos cuates y que ya les contestaron que no sean güeyes, que eso de rastrear IPs es para principiantes.
miércoles, 12 de octubre de 2011
En la opinión de...
Ahí para la otra.
H.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Sí, que se muera
Sé que muchos de ustedes se han pasado las últimas horas o días cavilando y discutiendo con sus mejores enemigos sobre la inutilidad, malignidad, pusilaminidad, ridiculez, hipocresía y obsolescencia del discurso nacionalista mexicano. También me imagino que son de esos que no quieren celebrar nada que tenga que ver con la patria o diosito, o que si lo hacen, el resto del año es posible que se les escapen una o dos opiniones críticas sobre dichas fechas.
Hoy, seguro, circulan el conocido cuento de Don Porfirio Díaz instituyendo el día de su cumpleaños como fiesta oficial o ese de que Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor gritó "¡Viva Fernando VII!" en aquella memorable madrugada del 16 de septiembre de 1810 y todos esos "datos curiosos rompe-mitos" que el ciudadano bienpensante va escupiendo por aquí y por allá, esperando que sus interlocutores se quiten la venda de los ojos, pero sobre todo que se queden de a seis con el amplio conocimiento que posee la persona que tienen en frente. Todo para que, con dos o tres mezcales encima ambos concluyan que NADA ha cambiado en 200 años y que si los muertos del narco and stuff.
No me malinterpreten. Que en un día como este se discuta la historia de México en las mesas de pozole o en la calle es el sueño húmedo de cualquier divulgador de la historia, y de hecho a mí, historiante en ciernes, me parece un gran logro. No sé de quién será el logro, pero de que lo es, lo es. Lo que me saca ronchas (metafóricamente hablando) es encontrarse con el típico "Nada qué celebrar" acompañado de un sutil "Yo soy ciudadano de mundo, a mí nadie me engaña". Bastaría con sustraerse de las festividades y listo. Ahora que si se trata de aguafiestas profesionales, carajo, piensen en grande. A menos que sean de esos pasados de lanza que arrojan granadas en las plazas públicas. No hay que ser, gente.
Creo que comer antojitos, romperse huevos de confeti, echarse espuma y chupar en ambiente de kermesse no está tan mal. Entrarle a la verbena no es contrarrevolucionario ni va a dejar a la gente estúpida. "Pan y circo", dirán. No se confundan, chavos: ese pan y ese circo nos los buscamos todos diario y no me digan que no. Si fuéramos a cambiar el modo de pensar de los otros millones de mexicanos que les gusta celebrar septiembre como mes patrio, quejándonos de las fiestas, pero en serio, ya estaríamos haciendo otras cosas. Yo como no tengo ese objetivo de momento, me dispongo a comer de esas cosas "bien mexicanas" en estas fechas, porque ya tiene rato que no lo hago. Lo verdaderamente triste es que nos enfrentáramos de nuevo a un Morelia-2008.
Vamos, está bien, indígnense, cada quien su amargura consciente o su conciencia amargada. Ustedes ya han visto la mía varias veces.
Pero bueno, ya no se enojen, les voy a regalar mi más reciente creación literaria que no es más que un agregado jocoso malintencionado. Y antes de alguien lo diga: Sí, señores, esto está en la misma línea de mis textos distópicos.
Archivo Nacional de la Liberación (ANL)
Fondo: Aztlanismo y otras doctrinas de odio
Colección: Miscelánea sobre la Partición (2017-2035)
Caja: 679, Expediente 1756
“Muera México”, lírica y música de parodia subversiva de la conocida canción del compositor Pedro Galindo Galarza, de autoría anónima. Este archivo es una versión aproximada de la parodia original, pues debido a su lírica fue prohibida de acuerdo a la interpretación de los crímenes de incitación al odio y apología del terrorismo del artículo 15º del Código Penal de la Zona Urbana Central de Anáhuac, vigente en el período 2029-2033; el contenido es una recuperación de datos cotejados, obtenidos en una investigación de campo realizada en 2037 por el entonces joven Raúl Yolihuani Cóatl Torres, actual rector de la Universidad Nacional Autónoma del Cem Anáhuac y renombrado antropólogo y politólogo. La más cercana a esta depurada versión, se encuentra en el número 35 de la revista electrónica ilegal “El llamado del Chaneque”, distribuida clandestinamente en la Red Audiovisual Portátil durante los años 2029-2030, que puede ser consultada en este mismo Fondo.
MUERA MÉXICO
Anónimo
Nacido mexicano,
de este funesto suelo,
esta ominosa tierra,
mal llamada “Nación”
Como animal herido,
devoto a una bandera,
con voluntad de arcilla
y enfermo el corazón
¡Muera México! ¡Muera América!
Oh, suelo maldito por Dios
¡Muera México! ¡Muera América!
Tu tumba la cavaré yo
Nacido mexicano,
siempre compadecido,
si quieren informarse,
la historia mentirá
Que México es ojete,
mil cuentos ha contado
sobre la democracia
y supuesta libertad
¡Muera México! ¡Muera América!
Oh, suelo maldito por Dios
¡Muera México! ¡Muera América!
Tu tumba la cavaré yo
Viví cual mexicano
por eso estoy dipuesto
si México se muere
alcanzar libertad
Así se lo agradezco:
Conciencia me has dado,
ya no soy tu soldado,
yo soy libre ya.
¡Muera México! ¡Muera América!
Oh, suelo olvidado por Dios
¡Muera México! ¡Muera América!
Mi sangre siempre seré yo.
Se anexa el borrador inicial del conocido artículo de Cóatl Torres “Muera México: historia de unos versos malditos”, recuperado por la dirección del ANL de los archivos muertos de la Sección de Control de Identidades y Mexicanización.
Reproducido de acuerdo al Artículo 4to, Fracción X de la Ley General de Documentos Históricos de la República del Cem Anáhuac
Libertad, comunidad, mexicanidad. Oaxaca, 12 de junio 2075
Sean buenos con sus jefes de manzana (y de plaza) y ya no se saquen los mocos.
Los quiero,
H.







